La actividad del sector manufacturero de España cerró el año 2025 con un descenso, ingresando en terreno recesivo por primera vez desde abril. Según los datos de S&P Global y Hamburg Commercial Bank (HCOB), el índice PMI retrocedió a 49,6 puntos, comparado con los 51,5 puntos del mes anterior.
Esta disminución en la actividad manufacturera representa un desafío para la economía española, ya que el sector desempeña un papel crucial en el crecimiento y la estabilidad del país. Factores como la escasez de materias primas, los altos costos de producción y la incertidumbre económica mundial han contribuido a esta situación.
Por ejemplo, la industria del automóvil ha experimentado una caída en la demanda, afectando a empresas como Seat y Renault, que han tenido que ajustar su producción y plantillas. Asimismo, el sector textil ha enfrentado dificultades debido a la competencia de países con costos laborales más bajos.
Ante este panorama, es fundamental que las autoridades y las empresas trabajen juntas para impulsar la competitividad y la innovación en el sector manufacturero. Medidas como incentivos fiscales, programas de formación para mejorar la cualificación de los trabajadores y la promoción de la digitalización pueden contribuir a revertir esta tendencia negativa y garantizar un crecimiento sostenible en el futuro.
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