El riesgo de una nueva escalada en las tensiones comerciales implicaría un impacto material sobre las expectativas de crecimiento del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha advertido de que la entrada en una fase de «ojo por ojo» en la fijación de aranceles y represalias tendría un efecto «aún más adverso» para la economía. Este impacto se daría tanto en la actividad económica directa como en el debilitamiento de la confianza de los agentes económicos.

Según el FMI, esta escalada en las tensiones comerciales podría tener consecuencias significativas en el crecimiento económico global. Las medidas de represalia entre países podrían generar un efecto dominó que afectaría a múltiples sectores económicos, provocando una desaceleración en la actividad productiva y un deterioro en las perspectivas de inversión.

En este sentido, es importante destacar que la incertidumbre generada por estas tensiones comerciales también podría impactar en los mercados financieros, aumentando la volatilidad y afectando a los flujos de capital a nivel internacional. Todo esto, en conjunto, podría desencadenar un escenario de menor crecimiento económico y mayores riesgos para la estabilidad financiera mundial.

En conclusión, es fundamental para los países implicados en estas tensiones comerciales buscar vías de diálogo y negociación que permitan evitar una escalada en las medidas proteccionistas. La cooperación y el entendimiento mutuo son clave para preservar un entorno económico estable y promover un crecimiento sostenible a nivel global.
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Por Redaccion

Pablo Arranz es licenciado en ADE por la Universidad Complutense y tiene un máster en Dirección de Personas y Desarrollo Organizativo por ESIC. Interesado en el networking y el social media, orienta su trayectoria hacia la gestión del talento y el desarrollo organizativo.

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