El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha señalado la necesidad urgente de intervenir en el mercado de la vivienda para abordar la creciente disparidad en los ingresos entre caseros e inquilinos. Según Bustinduy, la brecha actual implica que los ingresos de los propietarios sean un 82% más altos que los de los arrendatarios.
Esta situación plantea un desafío significativo en términos de equidad y justicia social, ya que los inquilinos se ven desfavorecidos en comparación con los propietarios. La intervención en el mercado de la vivienda se considera «absolutamente imprescindible» para abordar esta disparidad y garantizar un acceso justo y asequible a la vivienda para todos.
Bustinduy ha destacado la importancia de implementar medidas que promuevan la igualdad de condiciones entre caseros e inquilinos, asegurando que los ingresos generados por la propiedad de viviendas no se conviertan en una barrera para el acceso a una vivienda digna. Se espera que estas acciones contribuyan a crear un mercado de vivienda más equitativo y sostenible a largo plazo.
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